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Historia de una mala gestión de tesorería

Hay que cuidar la tesorería de tu empresa como si fuera tu hucha-cerdito, no sea que tengas que romperla antes de lo debido y pierdas todo lo ganado.

Don Ernesto García es director de una pequeña empresa de transporte. Acaba de salir del banco, satisfecho porque éste le ha renovado la póliza de crédito por un año más. Y todo gracias a la gestión del Director de su Sucursal, con quien mantiene una excelente relación desde hace años. Cuando llega a su despacho, su contable le explica los problemas de tesorería a los que se enfrentan hoy, por lo que D. Ernesto llamará a varios clientes para confirmar los cobros previstos. A continuación, atiende a una solicitud de presupuesto de un importante cliente. El mercado es difícil y complicado, la competencia aprieta, y antes de enviar el presupuesto dedica largo tiempo a verificar sus costes y revisar sus márgenes. Mientras toma un café, reflexiona sobre las dificultades de tesorería cada vez más acuciantes. Su gestor le indicó que la empresa había tenido beneficios durante el año anterior, por lo que le cuesta entender la situación, ya que tienen mucho trabajo y la facturación no ha disminuido.

Un año más tarde, la empresa ha entrado en una espiral negativa. Debe dinero a Hacienda y a la Seguridad Social, los trabajadores y los proveedores tardan en cobrar, y el banco se resiste a renovar la póliza. ¿Qué pasó?

Nadie controlaba al banco, que cobraba intereses y comisiones desmesurados. Nadie controlaba al gestor, por lo que la empresa pagaba más impuestos de los que debía. Nadie supervisaba al contable. Nadie se ocupaba de analizar sistemáticamente los costes y la rentabilidad de los clientes. Nadie sabía dónde la empresa ganaba el dinero, ni dónde lo perdía. Nadie elaboraba informes fiables y puntuales sobre la marcha del negocio, y nadie se sentaba con la Dirección para proponer medidas y corregir desviaciones. Nadie.

Las dificultades de tesorería son el primer aviso de que algo funciona mal en nuestra empresa. Ahora bien, ¿Cómo reaccionar? ¿Quién puede indicarnos el camino a seguir antes de que la situación se deteriore? Nunca es tarde para implementar en nuestra empresa una gestión financiera profesional, que incluye los siguientes puntos básicos:

  1. Control de gestión: el control analítico y presupuestario, implantación de un cuadro de mando ajustado a las necesidades de la empresa, y seguimiento mensual de la evolución de la explotación, sus costes y sus márgenes.
  2. Aspectos de Tesorería: proyecciones a corto y largo plazo, control de cobros, elección de las herramientas financieras necesarias y posterior negociación con los bancos y/o la búsqueda de otras fuentes de financiación.
  3. Circuitos administrativos e informáticos: que deben proporcionar la máxima información con los mínimos recursos, evitando tareas repetitivas y mejorando la productividad en general.
  4. Planificación fiscal: orientada a maximizar el resultado de la entidad después de impuestos.
  5. Plan de mejora continua del negocio: contempla aspectos tales como el coaching a las unidades de negocio, la auditoría interna, o análisis e implantación de ERP.

Marc Serra, director de Sefiex

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