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Exportar: la asignatura pendiente de las pymes

En periodo de crisis, la internacionalización es una de las soluciones para muchas pymes españolas. Pero para la mayoría de éstas, la exportación les cuesta mucho.

El desplome de la demanda interna provocado en gran medida por el aumento de parados y el recorte salarial se ha convertido en uno de los grandes lastres a los que se han enfrentado las empresas españolas durante la crisis. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) son las que más han notado este problema coyuntural. A la espera de que la situación termine de mejorar (parece que el proceso ya ha comenzado, aunque se presenta lento y costoso)

Esta saturación del mercado obliga a las pymes a buscar en el exterior nuevas oportunidades de negocio, hasta el punto hacer de su internacionalización un elemento clave en su estrategia empresarial.

Unas 60.000 empresas de media se incorporaron a la actividad exterior durante la crisis. Por sectores, son la alimentación y bebidas, informática, electrónica y óptica, industria química y productos farmacéuticos, productos de caucho y plástico, papel y vehículos a motor los que concentran un mayor número de pymes exportadoras.

El coste de la internacionalización

Pero internacionalización no solo significa exportar, también implantarse, estar presente y fabricar en los mercados exteriores, con planificación y estrategia. De ahí la necesidad de redimensionar las empresas y de innovar para ser más competitivos.  Y es ahí donde las empresas españolas, posiblemente por su menor tamaño respecto a otros países, tienen todavía mucho margen de mejora para hacer que la exportación no sea una alternativa coyuntural, sino un eje básico de actuación.

Establecer sinergias, buscar acuerdos, firmar convenios y llevar a cabo proyectos conjuntos con otras compañías son herramientas válidas para superar los obstáculos que las pymes españolas encuentran como obstáculo en el camino de la internacionalización.

Los elevados costes para implantarse en otros países (infraestructura, mano de obra, impuestos, aranceles…), unido a la escasa facturación suponen otro impedimento muy grande. Según datos de la CEOE, más de la mitad de las empresas (52%) facturaron el año pasado 5.000 euros o menos. Solo el 12,7% del total de exportadoras en 2013 facturaron 500.000 euros o más. Y únicamente 570 empresas (el 0,4% del total) realizaron ventas por encima de 50 millones.

La actividad internacional en los últimos años se ha orientado, fundamentalmente, hacia la búsqueda y apertura de nuevos mercados potenciales. Latinoamérica, Sudeste Asiático y Países del Golfo han sido los destinos elegidos para aumentar la presencia de las empresas españolas.

Acompañar y asesorar a las pymes en la elaboración y ejecución de sus proyectos de internacionalización para reducir el porcentaje de fracaso es otra de las claves a las que deben responder tanto la administración del Estado como las organizaciones empresariales.  La ampliación de los tratados de libre comercio con las regiones con mayor potencial de crecimiento para productos y servicios españoles, como son Norteamérica y Asia, también ayudarían mucho al sector.

Ignacio de Anta de Anta Consulting

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